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El turrón, una delicia de origen desconocido

La Navidad ha comenzado y uno de los dulces más típicos de estas fechas ya inunda las estanterías de los supermercados y las mesas de los hogares españoles. Esa delicia navideña no es otra que el turrón, cuyos orígenes no están claros pero sí que se sabe que se remontan a varios siglos de antigüedad.

Algunos historiadores apuntan que ya en la Antigua Grecia se elaboraba una pasta a partir de frutos secos y miel que tomaban los deportistas que iban a participar en las Olimpiadas a modo de producto energético para obtener energía de forma rápida. Sin embargo, según el Consejo Regulador de las Indicaciones Geográficas Protegidas del Turrón de Jijona y Alicante, organismo que defiende esta industria jijonenca tan conocida de nuestro país, las primeras evidencias de su uso datan de más adelante.

Teorías más extendidas acerca del origen del turrón

La teoría más extendida acerca de los orígenes del turrón se remonta a la época en la que los árabes ocuparon la Península Ibérica, allá por el siglo VII. Se dice que este dulce surgió tras un concurso propuesto por ellos en el que se quería encontrar un alimento que fuera muy nutritivo, que se pudiera conservar durante un largo periodo de tiempo y que se transportara fácilmente.

En cambio, otras fuentes defienden una versión similar pero cuyo origen se sitúa en Barcelona, durante los reinados de Felipe IV y de Felipe V, por los siglos XVII y XVIII. En este caso, el turrón habría surgido de la mano de un artesano catalán, apellidado Turrons, que participó en un concurso en el que resultó ganador por elaborar un alimento nutritivo que no se deteriorara para alimentar a la población en épocas de guerras y hambrunas. Los defensores de esta teoría argumentan que el nombre de turrón se deriva del apellido del artesano. Sin embargo, el excronista oficial de Jijona, Fernando Galiana, afirmó que la palabra provenía de “torrat”, una masa consistente fruto de la mezcla de la miel y las almendras.

Además de esta diversidad de versiones, existe una leyenda que cuenta que por esa época hubo un rey que contrajo matrimonio con una princesa de origen escandinavo, por lo que ella tuvo que marcharse de su país y sintió una profunda tristeza. Para devolver la felicidad a su esposa, el rey plantó alrededor del castillo miles de almendros para que el paisaje se tornase blanco cuando floreciesen y le recordase a ella su tierra natal. Entonces, los habitantes de Jijona, conmovidos por esta historia, comenzaron a recoger las almendras y a elaborar las primeras versiones de turrón.

El turrón de Jijona, el más conocido de España

Si bien en la actualidad hay una amplia variedad de turrones, los dos originales y más famosos son el turrón blando de Jijona y el turrón duro de Alicante, cuya principal diferencia es la textura. De estos dos, a finales del siglo XX el turrón de Jijona se convirtió en el primer dulce de ámbito comunitario en conseguir la denominación de origen y pertenecer a la Indicación Geográfica Protegida por la Unión Europea.

Así, desde 1977, la marca Jijona aparece registrada ante la oficina española de patentes y marcas. Por su parte, la principal misión del Consejo Regulador de las Indicaciones Geográficas Protegidas Jijona y Turrón de Alicante es garantizar que todos los productos amparados por esta Denominación de Origen cumplan con todos los requisitos necesarios para pertenecer a la IGP (Indicación Geográfica Protegida).

Sea cual fuere el origen del turrón, inicialmente la producción de este dulce en tierras alicantinas se concentraba en las casas particulares y se trataba de una producción familiar hasta que en el siglo XIX comenzaron las exportaciones a ciudades como Barcelona y Madrid. Debido a ello, la popularidad de este dulce fue creciendo en todo el país, lo que provocó quejas de pasteleros de diversos puntos de la geografía nacional al considerar que los productos alicantinos estaban haciendo competencia desleal a los suyos. Esto hizo que a principios del siglo XIX, Carlos IV prohibiese la venta de turrón antes y después de la Navidad, por lo que este alimento se convirtió en un producto típico de estas fechas.

No fue hasta principios del siglo XX cuando comenzaron a crearse las primeras fábricas de turrón, aunque los pequeños talleres familiares artesanales continúan conservarse. Y pese a que en la actualidad existe una gran variedad de turrones, la receta tradicional es 100% natural, elaborada a base de miel pura de abeja, almendras tostadas y clara de huevo. Y es que el turrón original no llevaba azúcar, este se incorporó como ingrediente más adelante, supuestamente tras una crisis de miel de romero que hubo en el siglo XVIII en nuestro país y que hizo que se emplease el azúcar como sustituto.

Los tres ingredientes originales, especialmente las almendras, son conocidas por su elevado valor nutritivo al contener elevadas cantidades de proteínas y minerales como magnesio, hierro y potasio, y reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Además, gracias a las almendras, el turrón contiene ácidos grasos esenciales similares a los que aporta el aceite de oliva. A su vez, el turrón es un alimento con un alto valor vitamínico debido a la cantidad de ingredientes naturales que se utilizan en su elaboración, tales como la vitamina E, el ácido fólico y el ácido linoleico.

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