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Buena alimentación y actividad: aleja la obesidad

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevalencia de la obesidad en muchos países europeos se ha triplicado desde 1980 como resultado de los malos hábitos alimenticios y del sedentarismo. En nuestro país, de acuerdo con las cifras publicadas por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, la obesidad es un problema que afecta en torno al 23% de la población adulta y al 15% de la población infantil, lo que nos sitúa como el tercer país europeo con mayor porcentaje de niños con esta problemática, solo por detrás de Grecia e Italia, con un 18% y un 15,2% respectivamente. En computo general, cuatro de cada diez niños españoles de entre 3 y 9 años sufre sobrepeso u obesidad. Por su parte, el porcentaje de adultos que padece sobrepeso asciende hasta el 70%.

De no instaurar medidas para revertir esta situación, se estima que el 80% de los hombres y el 55% de las mujeres serán obesos en 2030. Hay que tener en cuenta que el 70% de los niños que son obesos antes de la adolescencia también lo son en la vida adulta.

Por tanto, la obesidad se ha convertido en una de las peores epidemias del siglo XXI y la mejor forma de prevención es promover hábitos de nutrición y vida saludables. De lo contrario, muchas enfermedades relacionadas con la obesidad, como son las cardiovasculares, la diabetes, las músculo-esqueléticas o el cáncer irán en aumento.

Cómo saber si se padece obesidad o sobrepeso:

Una manera de determinar si una persona está en su peso correcto, o por debajo o por encima, es utilizar el índice de masa corporal (IMC). Se calcula dividiendo el peso de la persona en kilogramos entre la estatura en metros al cuadrado. En adultos, si el IMC es igual o superior a 25 se tiene sobrepeso y si es igual o superior a 30 se sufre obesidad.

Esta fórmula sirve para averiguar si se deben tomar medidas al respecto e incluso puede avisar de si el peso se sitúa por debajo de lo saludable, algo que tampoco es recomendable al poder ser signo de patologías como hipertiroidismo o diabetes, parásitos, enfermedades inflamatorias del intestino (la enfermedad de Crohn) o intolerancia alimentaria, entre otras muchas.

Recomendaciones para prevenir la obesidad

El aumento de la prevalencia de la obesidad, tanto adulta como infantil, se relaciona con los cambios tecnológicos, socio-económicos y ambientales que han tenido lugar en las últimas décadas en los países desarrollados. Ello ha llevado aparejado una tendencia creciente al consumo de dietas ricas en energía, en grasa (fundamentalmente saturada y trans) y azúcares simples, y pobres en nutrientes debido al bajo consumo de frutas y hortalizas; así como a una disminución de la actividad física y a un incremento del sedentarismo.

Por tanto, es necesario promover un cambio de hábitos entre la población, especialmente en lo referido a la necesidad de adoptar una dieta saludable y de mantenerse físicamente activo.

Algunas de las recomendaciones alimenticias para prevenir que se sufra exceso de peso son:

  • Limitar el consumo de alimentos ricos en grasas y azúcares, tales como la mantequilla, el aceite de palma, los dulces y las comidas procesadas como pizzas. La OMS recomienda que la cantidad diaria de azúcar no supere el 10% de las calorías ingeridas tanto en adultos como en niños. Esto se puede comprobar en la etiqueta de los productos que se compran.
  • Comer 5 piezas de fruta y verdura al día, así como legumbres, cereales integrales y frutos secos. Todos ellos son alimentos ricos en vitaminas, minerales como fósforo, calcio, zinc, hierro, potasio y magnesio, antioxidantes y fibra. Además, los frutos secos contienen grasas saludables como el ácido linolénico.
  • Realizar 5 comidas al día, lo ideal es desayuno, tentempié a media mañana, almuerzo, merienda y cena.
  • Consumir pescado entre dos y cuatro veces a la semana. Especialmente importante es el pescado azul, con gran cantidad de ácidos Omega 3.
  • Consumir grasas buenas como el aceite de oliva, aceite de girasol y aceite de soja.

Lo anterior debe ir acompañado de otros hábitos saludables como es realizar actividad física frecuente: unos 60 minutos por día para los jóvenes y 150 minutos semanales para los adultos. En el caso de que haya un alto grado de obesidad, se aconseja comenzar por caminar 30 minutos al día a paso ligero. Además, se recomienda no fumar, pues está asociado con muchas enfermedades, pero también con el aumento de peso.

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